Entre cockteles y ventas,
pedaladas y lecciones,
sobrevivo con la renta
que me dejan mis cojones.
Lo poco que me permito:
"disfrutar de lo que tengo".
No admitiré finiquitos
de ministros camarlengos
o agentes avariciosos
que entregándoles mi plata
me prometerán el oro
pá cuando estire la pata.
Perdonen la filigrana
pero de nadie me fío,
para dejarle lo mío,
menos mi madre y mi hermana.